El concepto de garantía de los derechos ha experimentado
fundamentales transformaciones en el último siglo, las
cuales han aportado al desarrollo en la protección y tutela
en las Constituciones. A todo ello, coadyuvó el abandono
"de la pretensión romántica, fruto de la
Revolución Francesa, por la que resultaba suficiente
consagrar los Derechos Humanos en la constitución
política, para que ellos sean respetados por autoridades y
ciudadanos." (Jimenez, 2000, p.549).
El actual texto constitucional, vigente desde el 2008, amplia y
refuerza el complejo y entramado concepto de garantías y
derechos, incrementando los instrumentos de defensa y desarrollando
el contenido de las garantías ya existentes en la
Constitución anterior. (Storini, 2010, p. 287).