Bolsos, carteras, zapatos y por qué no hasta
equipaje. Parte del placer culpable de miles de mujeres, en
especial si se trata de codiciadas marcas como Louis Vuitton,
Channel, Burberry y Hermès, entre otras
Un placer que puede transformarse en un tremendo dolor de cabeza
de tan solo pensar en pagar un alto precio por un producto que no
es el original, sino una muy buena copia.
Según un informe presentado en 2016 por la Oficina de
Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo) y la
Organización de Cooperación y Desarrollo
Económico (OCDE), el comercio de falsificaciones
representó un 2,5% del comercio mundial en 2015, un
negocio que movió más de 336.000 mil millones
de euros, generando grandes pérdidas tanto a las grandes
casas de diseño, como también a pequeñas
empresas.