La piratería es uno de los temas más
álgidos y que podríamos considerar un flagelo de
nuestra sociedad moderna. Es, tristemente, uno de los delitos
más socialmente aceptados ya que independientemente de
posición social, sexo, edad o género, las personas
compran, usan, copian, distribuyen e inclusive venden
artículos que no se pueden considerar como originales. Es
desafortunadamente una circunstancia completamente cercana a todos
nosotros.
Podemos listar un larguísimo etcétera de productos
materiales apócrifos que se encuentran en muchas de las
casas en nuestro país. Cuando el tema se mueve a
medicamentos y alimentos, entonces toma un matiz diferente y
sí nos sentimos agraviados y molestos por el hecho de que se
nos vendan o pretendan vender este tipo de artículos sin la
calidad y control necesario.