Lo primero felicitarte y darte la enhorabuena, tener una
idea merecedora de llevar el apellido
innovadora es un primer logro. Al
iniciar un nuevo proyecto con espíritu emprendedor, ya sea
dentro de una actividad empresarial consolidada o una incipiente,
es frecuente que surjan multitud de ideas y debemos cerciorarnos de
que su linaje innovador es verdadero. El motivo es que las ideas
por sí mismas no tienen valor, es la ejecución de la
idea, su desarrollo, la forma de ejecución la que tiene
valor económico y está condicionada a que tenga
éxito en el mercado, aparte de que sea novedosa e ingeniosa.
De no ser así no sería innovación1
y 2.
El valor de la realización de la idea está
vinculado a que podamos demostrar que es nuestra, de nuestra
propiedad, que es innovadora con viabilidad económica y que
perdura en el tiempo. La Propiedad Industrial e intelectual (PII)
se manifiesta aquí como una poderosa base para conseguirlo,
apoyándonos en ella durante las etapas del