Mejorar y aumentar la eficiencia de cualquier tipo de proceso
es una de las tendencias más notorias de la
Revolución Digital; sin embargo, ello trae consigo retos en
la protección de las personas y del bien más
importante hoy en día, la información.
Así, con el avance de los desarrollos
tecnológicos, día con día contamos con la
posibilidad de utilizar mecanismos más seguros para la
realización de nuestras labores cotidianas como son el uso
de dispositivos electrónicos, el acceso a determinados
lugares o la realización de operaciones bancarias, entre
otros.
Uno de estos mecanismos es la utilización de los datos
biométricos de cada persona; es decir, en las propiedades
físicas, fisiológicas, de comportamiento o rasgos de
la personalidad, atribuibles a una sola persona y que son medibles.
Es como la mejor radiografía personal.