En el año 2001 la cadena de tiendas de alquiler de
películas Blockbuster abrió un enorme local en
Escazú. Después de la emoción inicial por la
novedad, la tienda cerró solo dieciocho meses
después. Desafortunadamente para Blockbuster debía
competir en Costa Rica con dos factores que no debía
enfrentar en Estados Unidos: La gran mayoría de su
competencia local no alquilaba películas originales como
sí lo hacía Blockbuster lo que hacía que su
producto fuera más caro y, además, los competidores
ticos no debían esperar a que los distribuidores lanzaran
las películas para alquiler varios meses o hasta años
después de que las películas eran exhibidas en los
cines. En Costa Rica estábamos acostumbrados a recibir
copias de películas recién lanzadas en los cines y
que eran resultado de la piratería.