Los bosques juegan un papel crítico en nuestro clima. Por
un lado, éstos remueven aproximadamente 1 billón de
toneladas de carbono de la atmósfera al año. Por el
contrario, la deforestación es responsable de cerca del 17%
de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Resulta
indispensable, por ende, incluir a los bosques en la lucha contra
el cambio climático.
Reducir las Emisiones producto de la Deforestación y
Degradación forestal (REDD) es una propuesta que responde a
esta necesidad. Este mecanismo busca canalizar recursos financieros
a los poseedores de bosque con el fin de incentivar su
protección.
Se pretende, de esta forma, corregir la falla de mercado que
alimenta la deforestación: mientras que los beneficios
privados de la tala (por ejemplo, madera y terreno para actividades
agropecuarias) son remunerados por el mercado, los beneficios
sociales de la conservación del bosque (captura de carbono y
protección de mantos acuíferos, entre otros) no